Detalles de ti
Cansado y desteñido,
disfruto cada parte del viaje,
como un niño que va por primera vez
al parque de diversiones.
El frío se apaga
cuando tu cabeza toca mi hombro.
Qué alivio tan incomprensible,
no me pidas que lo describa.
Vamos, cuéntame hasta la oscuridad de tu alma;
de escucharte soy devoto.
Mientras aprecio tu rostro y tus gestos,
tú sigue contándome tus sueños
y tus ganas de vivir,
mientras me pierdo en el minutero
y se deforma el tiempo,
convirtiendo en eternidades
lo que antes eran minutos.
Te tengo que confesar que me sentí en mi pueblo
apenas crucé palabras con tus padres.
Tu padre, que al principio parecía uraño,
comenzó a contar anécdotas
como relator en su máximo apogeo.
Diría que es un hombre de mil aventuras e historias;
creo que el papel de arquitecto
le queda a la perfección.
Por otro lado, en tu madre
me percaté de su presencia en ti:
en cómo te disculpas por todo,
pero al mismo tiempo en la ternura que emanas
y en esa forma tan extraordinaria
de ver el mundo a tu alrededor.
Tienes un potencial único,
y puedo ver el porqué de ello.
Y en esos cuadros podía contemplar
cómo el amor de tu madre
se podía apreciar de una manera tangible;
como ver la expresión de su amor hacia ti
en cada cosita que hace.